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¿Sufres de estrés laboral? - Grupo Milenio

¿Sufres de estrés laboral? - Grupo Milenio

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Discusiones de parejaLos periodos vacacionales son, en contra de lo que pueda parecer, los momentos en los que más rupturas sentimentales se producen.Dado que la tasa de separaciones en estas fechas supera el 30%, pasamos a comentar algunas de las causas atribuidas a este fenómeno: - Justo antes de las vacaciones el estrés del trabajo llega a su punto álgido, con lo que las fricciones en la pareja se van acrecentando y suelen condicionar los preparativos y el propio viaje.- Al convivir con la otra persona durante 24 horas se tiene tiempo para tomar conciencia de problemas y diferencias en los que habitualmente no se repara, o que se van tratando de ignorar mientras crecen.- Además, el tiempo de ocio permite la reflexión, profundizar en la situación personal, en el futuro, atreverse a plantearse nuevos horizontes y planificar.Las recomendaciones que se desprenden, conocida la incidencia de estas cuestiones sobre la relación, son:Procurar cultivar un espacio de diálogo a lo largo de todo el año y no dejar que los problemas se acumulen con la esperanza de que en el periodo vacacional la situación mejore. Además de una buena comunicación, el respeto y equilibrio es fundamental para que la relación prospere.No obstante, cuando no es posible mantener la unión y se produce la ruptura, nos encontraremos con unas etapas similares a las duelo por la pérdida. Estas fases no tienen que darse de una forma ordenada ni tener una duración similar, cada caso es distinto, aunque el hecho de conocerlas puede ayudar a normalizar lo que sentimos y por lo tanto disminuir la ansiedad del proceso.Negación- La primera es la llamada fase de negación: puede haber shock inicial por lo inesperado, o tratarse de una toma de conciencia tras un periodo en el que la situación, aunque evidente, no era aceptada. Esta fase responde a un mecanismo de defensa que nos permite ganar tiempo para procesar lo ocurrido y amortiguar así el impacto. - Fase de negociación: la persona busca una salida aceptable a la nueva situación, ya sea pactando consigo misma o con la pareja. Es otro mecanismo que pretende frenar las consecuencias personales del cambio. Un error muy común en esta fase es pedir más y más tiempo, o bien posponer indefinidamente lo inevitable con la esperanza de que la situación mejore sin hacer cambios sustanciales.Salir de casa- Fase de tristeza/depresión: cuando fracasan los mecanismos previos, la ansiedad y la angustia dan paso a la tristeza. Esta suele ser la fase más larga, donde la persona se va aislando con pensamientos negativos persistentes sobre lo ocurrido, baja la autoestima y se pierde energía y motivación. Para agilizar en lo posible esta fase y por lo tanto la resolución del duelo hay que tener en cuenta que se trata de un proceso normal, con el objetivo de no añadir más preocupación al duelo. Hay que dejar salir la tristeza y aceptar los cambios de humor. Merece la pena esforzarse por expresar lo que se siente y en este sentido apoyarse en la red social es fundamental. Hay que evitar aislarse y mantenerse ocupado para tratar de frenar los pensamientos recurrentes. El deporte puede ser un gran aliado.Hacer deporte- Fase de rabia/ira: Esta fase puede ir entrecruzada con la anterior. Al interpretar con cierta perspectiva lo ocurrido, es habitual sentir enfado y querer rebelarse. Aquí hay que tener en cuenta que durante el proceso de duelo estamos condicionados por lo ocurrido y no conviene tomar decisiones impulsivas o cambios muy radicales de los que nos podamos arrepentir en el futuro.Relacionarse- Por último, llegamos a la fase de aceptación: es un cambio progresivo el que anuncia que lo peor ha pasado y que el duelo va quedando atrás. Poco a poco se recupera la energía y se comienza a ver el futuro de otro color.Aunque fechas significativas puedan ser problemáticas al principio, hay que tener en cuenta que todo forma parte del proceso de duelo por la separación, confiar en que tenemos las herramientas para superarlo, mantener la calma y recordar que superarlo por completo es solo cuestión de tiempo. Ya sabíamos que el estrés es una respuesta natural del organismo, necesaria para nuestra supervivencia, puesto que nos prepara para la lucha o la huida. El mismo término se utiliza para designar una situación de desbordamiento de nuestros recursos ante las demandas del medio.El fisiólogo Hans Seyle introdujo por primera vez este término en 1935 para designar las respuestas generales de distintas personas ante las diferentes exigencias del entorno. Las hormonas que intervienen en esta respuesta son principalmente dos: la adrenalina y el cortisol. Éstas son las responsables de que el organismo se prepare para el esfuerzo y se mantenga en estado de alerta. Como efectos principales aumenta la frecuencia cardíaca y respiratoria, la sangre se dirige a los músculos y experimentamos sudores fríos, opresión torácica, palpitaciones, agitación y malestar abdominal, entre otras sensaciones.En concreto, el cortisol, la llamada “hormona del estrés”, es el encargado de mantener esa activación hasta que consideremos que la amenaza ha pasado. Una liberación excesiva y prolongada en el tiempo, además de los síntomas descritos, puede tener graves consecuencias para nuestra salud, entre ellas: elevados niveles de azúcar y colesterol en sangre, desequilibrios hormonales, problemas de sueño, problemas gástricos y cardíacos.Hasta ahora se sabía que el estrés como problema se puede transmitir de padres a hijos incluso antes de nacer, y no sólo genéticamente, también mediante pautas de comportamiento que pasan de una generación a la siguiente.Una investigación reciente del Instituto Max Planck de Neurociencias en Leipzig y la Universidad Técnica de Dresde, basándose en los niveles de cortisol, ha llegado a la conclusión de que el estrés también se puede generar de forma empática, como el bostezo, observando a personas en situaciones que exceden los recursos con los que cuentan para resolverlos.Michael Douglas en una escena de la película “Un día de furia”Los resultados son claros, el estrés “se pega” y sobre todo cuando la persona que estás observando es tu pareja. Tanto si se trata de observación directa, como si se realiza a través de un monitor, el cortisol aumenta. Por lo tanto, según los investigadores, se puede inferir que hasta los programas de televisión en los que aparecen personas en situaciones estresantes nos pueden provocar estrés.Más información sobre esta investigación aquí: http://www.mpg.de/8167448/stress-empathy   Alfred Adler (1870 – 1937) fue un médico austriaco, terapeuta y creador de un nuevo modelo de psicología al que se ha dado en llamar psicología individual. A pesar del nombre, esta teoría no estudia al ser humano como ente abstracto, sino que define y procura entenderlo en su relación con la comunidad. Para Adler no existen subdivisiones de la personalidad como  el ego, el yo y el superyó, y de ahí que su teoría se haya denominado también Teoría holística o indivisible. Adler comprende al individuo en su singularidad, relacionándolo con su contexto social y cultural. En este sentido fue un precursor de la psicología social y de los modelos integradores actuales.En los inicios del psicoanálisis fue un importante colaborador de Freud y llegó a ocupar incluso la presidencia de la Sociedad Psicoítica,  pero diferencias en conceptos fundamentales como la sexualidad le hicieron alejarse y desarrollar su propia teoría.En 1912 publica “El carácter neurótico”, su obra más importante. Para Adler el sentimiento de inferioridad (consciente o inconsciente, con sus mecanismos de compensación), es la clave para promover el desarrollo positivo y el crecimiento personal.El sentimiento de inferioridad deriva de la capacidad de observación y comparación de nuestra especie. Ante la detección de una desigualdad (en aptitudes físicas, inteligencia, recursos económicos, etc.) el sujeto reacciona con una estrategia compensatoria que busca restituir el equilibrio en esa comparación. El sentimiento de inferioridad sería la base para la superación, la idea que dirige e impulsa el cambio, pero una excesiva fijación en este sentimiento puede ser patológica. A este problema lo denominó complejo de inferioridad. Posteriormente la teoría se amplió a la búsqueda de sentimientos de superioridad y los motivos de interés social.A diferencia de la orientación de Freud, con una visión pesimista del ser humano, Adler introdujo en su teoría el esfuerzo voluntario para conseguir metas postivas personales y en beneficio de la sociedad. Muchos de los métodos desarrollados por Adler se utilizan hoy en psicología cognitiva, como algunas técnicas de role-playing para la toma de perspectiva y el diálogo socrático introducido por él. Era una persona muy optimista y su trabajo está en consonancia con las nuevas tendencias de psicología positiva, en la sistémica, e incluso se le ha llegado a considerar el padre de la autoayuda.Aunque sus ideas han promovido muchos avances y siguen inspirando líneas de investigación, su figura no es tan reconocida, probablemente por su generosidad, ya que no le preocupaba demasiado el reconocimiento o el éxito, sino transmitir y provocar los cambios que consideraba necesarios. Defendió con fuerza los aspectos positivos del ser humano e influyó en eminentes psicólogos como Abraham Maslow, Erich Fromm y Carl Rogers, entre otros. El Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña quiere recaudar fondos para promover la atención gratuita de su especialidad a personas sin recursos y por ello ha organizado una fiesta el próximo 17 de noviembre en les Reials Drassanes de Barcelona, según informa europapress.es.La denominada Fiesta de la Psicología Solidaria tiene como objetivo concienciar a la población sobre el papel de estos profesionales en la vida de los ciudadanos, puesto que la crisis ha disparado los problemas de salud mental como la depresión y la ansiedad, y los recortes sanitarios han supuesto la reducción de la figura del psicólogo en los centros de atención primaria.El evento recogerá diversas técnicas y actividades lúdicas prácticas para mostrar el rol del psicólogo y sus numerosos ámbitos de actuación, y entre otras cosas, los asistentes podrán experimentar con algunos de los instrumentos utilizados, tanto en el ámbito clínico, como en el educativo y social a través de pruebas de aptitud motora, de realidad virtual y test de memoria. Si además de los eventos relacionados con esta materia, te interesa la psicología y quieres realizar algún tipo de formación relacionada, puedes ampliar información en este portal.La recaudación de la fiesta se destinará al proyecto Psicología al alcance de todos, de la asociación Psicòlegs Sense Fronteres Catalunya, orientado a ofrecer atención psicológica gratuita a aquellos que no pueden costear una terapia.Amaxofobia es el término que se utiliza en psicología para designar el miedo persistente e irracional a conducir un vehículo. La palabra viene del griego: amaxo, que significa carruaje, y phobos, que significa miedo.Hay que diferenciar esta fobia de la lógica preocupación cuando se conduce en circunstancias especialmente complicadas, o cuando se ha presenciado o sufrido algún accidente. Tampoco se puede hablar de amaxofobia cuando existan otros trastornos de ansiedad que pudieran justificar este miedo. Este problema está vinculado con el Trastorno por Estrés Postraumático (TEP) o con otro tipo de fobias relacionadas con viajes o movimientos, como el miedo a volar, por lo que puede ser muy incapacitante.En proporción, el miedo paralizante supone menos del veinte por ciento del total. También se han hallado marcadas diferencias en función del sexo, siendo la proporción de mujeres que padecen esta fobia casi el doble que la de hombres. En el caso de los hombres, el miedo paralizante se ha relacionado con edad avanzada y una merma de las capacidades físicas que les hacen sentirse inseguros.Por parte de las mujeres, el miedo paralizante tendría que ver principalmente con circunstancias familiares que debilitarían su autoestima o con una dura experiencia inicial en relación con la conducción (Pérez Peláez, 2005).Tratamiento:Entre los tratamientos que han demostrado ser más efectivos destaca la técnica empleada por la psicología cognitivo-conductual.Desde esta perspectiva se trata de comenzar por una toma de conciencia del problema por parte del paciente. Para ello los psicólogos tendrán en cuenta sus condiciones particulares. A partir de esta toma de conciencia se involucra al paciente en la planificación y la organización del trabajo necesario para la recuperación.El siguiente paso debe ser el de potenciar la confianza y la autoestima del paciente, recuperando o aprendiendo las técnicas específicas para la conducción. Esta terapia se complementa con estrategias de afrontamiento para resolver los problemas que van a surgir, como: detención del pensamiento, autoinstrucciones, técnicas de relajación, etc. Finalmente se lleva a cabo una exposición progresiva a la fobia, que puede comenzar por la imaginación, o bien partir de un contexto de conducción muy controlado y sencillo para ir introduciendo complejidad a medida que la persona va ganando seguridad y confianza en sí misma.En la sociedad actual, donde las nuevas tecnologías ocupan un espacio cada vez más importante, la aplicación WhatsApp constituye un auténtico fenómeno de masas. Dicha aplicación permite enviar y recibir mensajes mediante internet, sustituyendo a los servicios tradicionales de mensajes cortos o sistemas de mensajería multimedia. Además, también ofrece otro tipo de utilidades, ya que los usuarios pueden crear grupos y enviar entre ellos un número ilimitado de imágenes, vídeos y mensajes de audio entre otras funciones. Debido a la creciente demanda de este servicio por parte de la sociedad, diversos profesionales han llamado la atención sobre los posibles riesgos que entraña un mal uso de este tipo de tecnologías. En este sentido, diversos psicólogos, entre los que destaca el catedrático de Psicología Enrique Echeburúa, consideran que el uso indebido del servicio de mensajes WhatsApp entraña ciertos riesgos que conviene conocer y tener en cuenta.En efecto, el servicio de mensajería WhatsApp permite realizar ciertas averiguaciones de una forma muy sencilla. De este modo, cualquier usuario del servicio puede saber cuando alguno de sus contactos está en línea, el tiempo que hace que no se conecta e incluso saber a la última hora que estuvo conectado. Estas averiguaciones, aunque aparentemente inocentes, pueden resultar comprometedoras y, de hecho, es cada vez más habitual que la aplicación acabe desencadenando conflictos amorosos o malentendidos entre amigos. Sobre todo si los usuarios hacen uso de la aplicación de una forma irracional o como una herramienta de control.Por el contrario, WhatsApp también tiene su lado bueno si se utiliza de forma racional y responsable, ya que permite comunicarse e intercambiar información de manera gratuita y rápida desde cualquier parte del mundo con tan sólo conectarse a una red wifi.No obstante, cada vez resulta más habitual la escena de ver a una pareja o a un grupo de amigos con un refresco en una mano y con el móvil en la otra. Este es otro de los problemas de WhatsApp, dado que su mala utilización puede generar un desinterés por la vida real, constituyendo una verdadera adicción.El Psicólogo Enrique Echeburúa pone como ejemplo de adictos a personas que son capaces de escribir multitud de mensajes entre las diez de la noche y las dos de la madrugada, lo que constituye una anomalía que altera el transcurso normal de la vida de cualquier persona que trabaje, estudie o tenga amigos y aficiones. Según este experto psicólogo, también tienen un problema de adicción aquellas personas que utilizan esta aplicación móvil para controlar, o aquellas que no son capaces de charlar con otras personas sin dejar de consultar el móvil de forma constante y respondiendo a los mensajes de forma inmediata, cualquiera que sea el escenario. Por tanto, la pérdida de control, una interferencia grave en la vida cotidiana y una dependencia constante son determinados síntomas que padecen los individuos que han pasado de ser meros usuarios de WhatsApp a sujetos aquejados por una adicción.Entre las recomendaciones que ofrecen los Psicólogos para evitar este tipo de dependencia y adicción a la aplicación WhatsApp, destacan las siguientes:Finalmente, señalar que debido a que la implantación de WhatsApp en nuestra sociedad es reciente, aún no hay datos de esta patología asociada al uso irracional de la aplicación. No obstante, los especialistas detallan que el porcentaje de usuarios que realizan un uso inadecuado de esta herramienta puede situarse en torno al 5 y el 9% del total de personas que usan WhatsApp. El Psicoanálisis es una práctica terapéutica fundada por el neurólogo vienés Sigmund Freud alrededor de 1896. A partir del psicoanálisis se han desarrollado posteriormente diversas escuelas de psicología profunda o de orientación dinámica y ítica. Asimismo, la teoría ha influido sobre muchos otros psicólogos y escuelas psicológicas y terapéuticas. El Psicoanálisis surgió a partir de una teoría propia elaborada por Sigmund Freud acerca de la histeria. La primera obra de Freud sobre el Psicoanálisis la desarrolló junto con Joseph Breuer, con quien había empezado  a trabajar con un método al que llamaron catarsis. Dicho método consistía en hacer retroceder a la paciente mediante hipnosis al momento en que había sufrido la experiencia traumática que originaba su enfermedad. Encontraron que cuando las pacientes podían recordar aquellos traumas, sus síntomas remitían en gran medida. Poco a poco, Freud se fue dando cuenta  de que la hipnosis no era necesaria en el tratamiento. En efecto, las pacientes podían rememorar los hechos de su pasado sin necesidad de ser hipnotizadas. Además, muchas pacientes no eran susceptibles a la hipnosis, y en cualquier caso, la colaboración de un paciente consciente siempre es mayor que la de uno que se encuentra en algún tipo de trance. A partir de entonces, Freud empezó a utilizar el método de las presiones. Dejaba hablar a su paciente y cuando ésta se quedaba callada, presionaba su frente con la mano y le hacía decir la primera idea que le viniese a la mente.La evolución de la metodología empleada por Freud en su consulta fue uno de los pilares en que se asentó la técnica del Psicoanálisis. El otro lo constituye la interpretación de los sueños, tal como se expone en su libro de 1900. Freud empezó a interpretar los sueños de sus pacientes porque pensaba que éstos reflejaban, sin las restricciones del mundo real, las ideas incoscientes. La interpretación de los sueños le sirvió además para poder llevar a cabo su autoanálisis. Por las mañanas anotaba lo que recordaba de sus propios sueños y posteriormente lo izaba. Esto evitaba el mayor problema del autoanálisis, es decir, interpretar las ideas a la vez que se producen. Los sueños contenían para Freud una simbología que variaba en gran medida de unos individuos a otros. No obstante, hay algunos símbolos que él consideraba prácticamente universales. Por ejemplo, los objetos alargados suelen representar el pene, mientras que los objetos cerrados representan los genitales femeninos.A lo largo de su carrera, Freud desarrolló una teoría de la personalidad que tuvo varios planteamientos distintos. En un principio su teoría de la personalidad surgió de su teoría de la histeria. De hecho, inicialmente, Freud consideraba que todas las pacientes histéricas habían sufrido algún trauma infantil, de naturaleza sexual. Por lo general, el hecho traumático consistía en los abusos sexuales por parte de algún miembro de su familia. Más tarde consideró que la histeria era el resultado de la aplicación de mecanismos de defensa consistentes en reprimir ciertas expresiones en el incosciente para que no pudiesen dañar al paciente con su desagradable recuerdo. En 1895, Freud expresó que la histeria se basaba en el mecanismo de la seducción, idea que abandonó cuando decidió que los abusos sexuales infantiles no eran reales sino imaginarios, lo que dio lugar a su teoría del Complejo de Edipo. Al parecer, cuando pretendió generalizar su teoría sexual a toda la humanidad, consideró demasiado aventurado suponer que todos los padres habían abusado realmente de sus hijos.El desarrollo de la personalidad según Freud iba unido al desarrollo de la sexualidad. Freud defendió la idea de que los niños mantienen una importante actividad sexual desde el nacimiento. De este modo, en el desarrollo de la sexualidad, diferenció 5 etapas:Además, según Freud, la personalidad del adulto se compone de tres instancias psíquicas:La vida adulta constituye una constante pugna entre estas tres instancias para mantener el equilibrio psíquico.Al final de su carrera, Freud consideró que a la búsqueda del placer había que añadir en el ser humano otro tipo de impulso que sería el impulso autodestructivo: el Thanatos. Su funcionamiento sería parecido al del deseo sexual (eros), pero su signo, exactamente, el contrario. Si el eros es un impulso de vida, el thanatos es un impulso de muerte. Una energía similar a la que subyace al deseo sexual llevaría a las personas a un deseo de autodestrucción.El psicoanálisis se convirtió en un acercamiento metapsicológico al ser humano. Freud abandonó enseguida su idea de desarrollar simplemente una teoría de las neurosis, y abordó la empresa, mucho más ambiciosa, de desarrollar la teoría de la personalidad reseñada. Para conseguir este objetivo, Freud se basó fundamentalmente en los resultados de su autoanálisis y en los del análisis de sus pacientes. A éstos les pedía, cada vez con menos restricciones, que hablaran sencillamente sobre lo primero que se les ocurriese. Completaba el análisis con la interpretación de los sueños, que debía hacerse en el contexto del psicoanálisis. Freud solía utilizar los sueños de sus pacientes, para que éstos asociaran libremente a partir de cada uno de sus elementos. Por ejemplo, si un sueño transcurría en la cocina de la casa de los padres de una paciente, Freud le pedía a ésta que dijese todo lo que le sugería la casa, sus padres y la cocina. Las consecuencias que obtenían se extraían, tanto del contenido del sueño como de las asociaciones que producía.Freud consideraba el Psicoanálisis como un procedimiento útil para cualquier persona, e imprescindible para los psicoistas. Para ejercerlo era necesario estar psicoizado, impidiendo así que se proyectasen los propios conflictos en el análisis de los pacientes. Durante el psicoanálisis se producía una transferencia hacia el ista de algunos de los componentes de la vida psíquica del paciente. En la transferencia positiva, el ista asumía la autoridad del superyo y tenía la oportunidad de remediar los errores cometidos durante la formación del superyo por la interiorización de las ideas paternas. En este proceso, el psicoista podía convertirse en un objeto de deseo para sus pacientes. El mayor problema durante el análisis era la resistencia del yo a abordar los cambios producidos, lo que podía dar lugar a una transferencia negativa.Según Freud, el Psicoanálisis podía ser útil en la curación de las Neurosis, pero no en las Psicosis. Esto se debía a que consideraba que los psicóticos habían perdido toda relación con el principio de realidad. Por tanto no podían incorporar a su personalidad los beneficios ocurridos durante el análisis.La timidez puede definirse como un estado anímico que afecta a las relaciones personales. Habitualmente es considerada como una pauta de comportamiento que limita el desarrollo social de quienes la experimentan dentro de su vida cotidiana. A pesar de que no es una enfermedad, la timidez es un problema que afecta a muchas personas y que cada vez es más frecuente en las consultas de los psicólogos. En efecto, la timidez puede tener consecuencias graves para las personas que la padecen en alto grado, dando lugar a trastornos tales como fobia social, fobia a hablar en público, aislamiento social, etc. Sin embargo, por lo general, puede solucionarse aprendiendo unas pocas habilidades sociales que, una vez repetidas, resultan sencillas y se ponen en marcha de forma automática.En realidad, no todas las personas tímidas tienen los mismos miedos o se sienten incómodas o molestas en las mismas situaciones, aunque la mayor parte de ellas se sienten inseguras cuando tienen que hablar en público, se sienten observadas, hablan con gente desconocida, o se relacionan con personas que les resultan atractivas.Las consecuencias de este sentimiento pueden afectar a las personas en todas las facetas de sus vidas, haciendo que se sientan insatisfechas, ridículas, aisladas, inseguras, inferiores e idealicen al resto, de forma que no pueden intercambiar opiniones, valores o sentimientos.Un aspecto a tener en cuenta es que cuando los problemas de timidez interfieren mucho en la vida de las personas, generándoles mucho malestar, es recomendable que consulten a un psicólogo para abordar la problemática a partir de un proceso terapéutico. No obstante, si el problema no es sumamente grave, las personas pueden intentar hacerle frente siguiendo una serie de pautas:Por último y tal y como se ha señalado anteriormente, destacar que la timidez es susceptible de recibir tratamiento cuando se experimenta de forma muy frecuente, intensa y promueve una alteración de la normalidad del funcionamiento del sujeto y le impide mantener relaciones sociales abiertamente, mostrar todo su potencial, tomar decisiones, decir lo que piensa y otras acciones en un entorno donde estén involucradas muchas personas. El tratamiento puede ser diverso aunque los métodos terapéuticos que han demostrado una mayor eficacia son los siguientes:La mayor parte de las personas conciben el trabajo como una senda de venturas y desventuras. No cabe duda de que en ella puede haber espinas que conviertan dicho recorrido en una experiencia poco placentera. Hay personas afortunadas para quienes el trabajo se convierte en la gran aventura de su vida y es en el terreno profesional donde encuentran emoción, estímulo, incluso diversión e inspiración. Sin embargo, hay muchísima gente que desempeña trabajos que no son los que preferiría o que incluso detesta. De hecho, para muchos, el trabajo constituye un mal inevitable o incluso una especie de maldición. En este sentido, para un gran número de trabajadores y empleados la actividad laboral no es otra cosa que la única forma a su alcance de obtener los medios necesarios para cubrir las necesidades vitales básicas y, si sus ingresos lo permiten, otros bienes que, sin ser imprescindibles, mejoran la calidad de vida cotidiana.Cuando el trabajo constituye una carga es sumamente complicado para el individuo, ya que le obliga a dedicar bastantes horas diarias a una actividad que ni le resulta creativa ni es fuente de motivaciones. Hay personas que saben adaptarse a su situación laboral y no se deterioran psicologicamente con la misma, pero otras engendran una fuerte oposición interior que les supone un verdadero conflicto, llevándoles a un intenso sufrimiento debido a la no aceptación de sus circunstancias laborales.La insatisfacción laboral da lugar a lo que los psicólogos han denominado estrés laboral, que se manifiesta como ansiedad, abatimiento, angustia o desmotivación. Dicho estrés puede originarse por múltiples variables, unas reales y otras imaginarias, ya que no todo depende del trabajo y sus condiciones, sino que la personalidad del sujeto juega un papel fundamental al respecto. No obstante,  las principales causas de estrés laboral son las siguientes:Por otra parte, debido a las dificultades y sufrimiento que genera el estrés laboral, los psicólogos han señalado una serie claves para intentar abordar este problema desde sus primeras manifestaciones y sin que llegue a suponer una limitación importante para el sujeto. De hecho, estos son algunos de los aspectos a tener en cuenta a la hora de afrontar el estrés en el ámbito laboral:Es conveniente destacar que el estrés no aparece de un momento para otro, sino que constituye un proceso que va desarrollándose de manera progresiva a través de síntomas tales como irritabilidad, descontento, malhumor, falta de energía o demotivación. Además, el estrés laboral también da lugar a problemas físicos de diversa índole, ya que es frecuente  que las personas estresadas intenten dejar su trabajo y, al no poder hacerlo porque necesitan los medios económicos para vivir, sufran graves alteraciones psíquicas que pueden dar lugar a trastornos psicosomáticos y a dañar, además, la esfera física del propio sujeto. Por tanto, si el problema de estrés laboral se prolonga excesivamente en el tiempo, es muy intenso,  limita mucho al individuo o le genera un deterioro significativo en su vida cotidiana, es conveniente contactar con un psicólogo para intentar abordar la problemática desde un punto de vista terapéutico.El Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) también denominado Borderline, se define fundamentalmente como un desorden de la personalidad caracterizado por inestabilidad emocional, pensamiento extremadamente polarizado y dicotómico y relaciones interpersonales caóticas. El perfil global del trastorno también incluye  una inestabilidad generalizada del estado de ánimo, de la autoimagen y de la conducta, así como del sentido de identidad. Este trastorno se incluye en el DSM-IV dentro del grupo de trastornos de la personalidad denominados dramático – emocionales, siendo el más común de los trastornos de la personalidad.El origen del TLP suele atribuirse fundamentalmente a causas genéticas y relacionadas con la producción de serotonina, es decir, la hormona del placer en el cerebro. No obstante, los factores culturales y sociales también juegan un importante papel a la hora de determinar la personalidad y comportamiento de este tipo de sujetos.Los sujetos que padecen este trastorno suelen ser muy sensibles a las circunstancias ambientales, experimentando intensos temores a ser abandonados. Esta situación está relacionada con su falta de tolerancia a la soledad, mostrando un deseo extremo de estar acompañados. Estos individuos muestran fuertes reacciones ante una separación temporal o ante cambios inesperados en los planes. De hecho, este tipo de reacciones pueden llegar a ser extremas y autodestructivas, llevando a comportamientos tales como autolesiones e intentos de suicidio. No obstante, y a diferencia de los que sucede con las personas que tienen depresión, las personas con TLP suelen tener más actos de tipo parasuicida y autolesiones y menos intentos graves de suicidio. De manera que juegan más con este tipo de conductas de forma que suelen aparecer como llamadas de atención o manipulaciones, lo cual no significa que no hayan de ser tenidas en cuenta y ser abordadas lo antes posible en la terapia. Con frecuencia, estos comportamientos se muestran por los temores de separación característicos de este trastorno, o en situaciones en las que se desprenda la expectativa de verse obligados a asumir una mayor responsabilidad.Las personas que presentan un TLP tienden a presentar un patrón de relaciones marcadamente inestables e intensas, con frecuentes idealizaciones en los momentos iniciales, lo que les lleva a compartir rápidamente sus intimidades con otras personas. Sin embargo, este comportamiento no es mantenido en el tiempo, y en múltiples ocasiones se produce  un giro radical hacia la devaluación del sujeto, sobre todo cuando consideran que éste no les da todo el tiempo, atención y afecto que merecen. De este modo, sus interacciones están marcadas por la posibilidad de recibir del otro y cuando alguna de sus expectativas es incumplida, pasan del ensalzamiento al ataque cruel del sujeto elegido. Por consiguiente en la mayor parte de las relaciones que establecen los sujetos con TLP, subyace un comportamiento manipulador.Otra de las características del TLP es la tendencia a presentar cambios bruscos en la autoimagen, así como impulsividad en áreas potencialmente   peligrosas, tales como consumo de sustancias estupefacientes, prácticas sexuales de riesgo, conducción temeraria, juego…Los sujetos con TLP también suelen expresar una alta reactividad en su estado de ánimo, sobre todo frente al estrés interpersonal, teniendo con frecuencia problemas para controlar sus expresiones. Dicho estado de ánimo puede ser interrumpido por períodos de ira, desesperación o angustia, a los que se suma un sentimiento crónico de vacío, así como de maldad y culpa por sus expresiones. Durante los períodos de estrés extremo pueden presentar ideaciones paranoides transitorias o síntomas disociativos, sin que sean merecedores de diagnóstico adicional. Así mismo, algunos sujetos incluidos en este trastorno pueden presentar síntomas característicos de las Psicosis, entre los que destacan las alucinaciones.El Trastorno Límite de Personalidad es más frecuente en mujeres que en hombres y suele manifestarse al inicio de la edad adulta, cursando con un patrón de inestabilidad crónica en ese momento, con episodios de grave descontrol afectivo e impulsividad, y alta frecuencia de uso de los servicios sociales y de salud. Por lo general, las conductas más graves asociadas a este trastorno, como los intentos de suicidio y conductas autolesivas, tienden a desaparecer con la edad y las personas con TLP van logrando una mayor estabilidad en sus relaciones sociales y ámbito laboral en torno a la cuarta y quinta décadas de la vida. En este sentido, el TLP constiuye un trastorno complejo y difícil de abordar a nivel terapéutico, siendo las siguientes modalidades terapéuticas las más utilizadas y las que han ofrecido resultados más esperanzadores: Psicoterapia, Terapia Cognitivo –  Conductual, Terapia Dialéctico – Conductual, Psicoanálisis, Terapia Cognitivo – ítica y la combinación de Psicoterapia y Farmacoterapia.Para finalizar y a modo de curiosidad, destacar que diversos istas, entre los que destaca el Psicólogo Borwin Bandelow hallaron rasgos de TLP en diversos personajes históricos y personalidades a partir del estudio de sus datos biográficos. En efecto, personajes tales como César Borgia, Jim Morrison,  Juana de Arco, Sid Vicious y Diana Spencer, entre otros, presentaban según estos autores, características propias del Trastorno Límite de la Personalidad. 





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