Classicnewcar.us


Consejos de Salud archivos - Hospital México Americano

Consejos de Salud archivos - Hospital México Americano

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.Únete a otros 371 seguidores Blog El Viaje de una MujerAprende junto a otras mujeres y de forma dinámica la palabra de DiosCuando Dios entregó las tablas de la ley a Moisés no lo hacía a capricho, lo hacía porque era necesario instaurar un orden para la convivencia de los hombres y en las tablas se resumía lo que hasta nuestros días conocemos como los 10 mandamientos, que si leemos (Deuteronomio : 1-21) nos recuerdan cual es la voluntad de nuestro Padre para nosotros, porque nos ama.Dios nos ha dado en total libertad y amor su ley para obedecerla y ser bendecidos. Él nunca nos ha obligado a cumplirla pero si nos ha animado a aplicarla para gozar de paz y disfrutar nuestros días en la vida. Dios es nuestro creador y por tanto conocedor de todo. Él sabe desde el principio a lo que estamos expuestos los hombres, por eso nos dio una guía para vivir. El problema es que muchos lo desconocen y otros, sabiéndolo, no lo valoran, ni lo aplican a su vida. Hacemos lo que nos apetece y creemos que está bien. Aún muchos cristianos, siguen caminando lejos de la voluntad de Dios, aunque dicen creer en él.Lamentablemente la palabra de Dios, su voz, se distorsionó, manipuló y cambió a lo largo de la historia y hoy en día somos muchos los que creemos en Dios pero pocos los que nos esforzamos para vivir conforme a su palabra y voluntad. Pocos los que tenemos su ley como estandarte de vida.Cuando leo los mandamientos, encuentro que varios de ellos se resumen en pocas palabras, porque son tan claros que no es necesario ahondar y explicar en qué consisten. Dios nos dio una ley clara, sencilla, detallada, de gran bendición y protección si todos actuáramos conforme a ella.Ante la consternación del múltiple atentando de ayer en Francia y las innumerables amenazas de unos cuantos grupos radicales islamistas a varios países europeos, con un reclamo descabellado de hegemonía islámica contra occidente; Dios pone en mi corazón compartir esta pequeña pero contundente palabra de la ley.El quinto mandamiento es claro y directo.No (Negación absoluta de algo) Matar (Quitar la vida a un ser vivo).¿Por qué entonces tantas muertes, masacres, asesinatos, violencia y maldad en el mundo?¿Por qué se persiguen pasiones e intereses vanos para destruir la vida de otros?Como cristianos debemos ser valientes, fuertes y radicales en obedecer la palabra de Dios porque nuestra obediencia es proporcional a nuestra bendición. Este debería ser nuestro motor para acercarnos a la ley y aplicarla o intentar hacerlo día tras día.No seamos cristianos de “Yo no mato” “Yo no robo”, como si estos dos fueran los únicos pecados que existen o los más viles. Recordemos que para Dios todos los pecados en igualdad de condiciones son abominables y todos tienen consecuencias. Seamos cristianos dadores de vida, de paz, de alegría, de bendición. Seamos cristianos obedientes y leamos la palabra de Dios para recordar que no sólo mata quien dispara un arma, también mata quién no perdona a su hermano o quien juzga y condena con una mirada o palabras.“Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él.” ( 1 Juan: 3:15)Así que seamos emisores del mensaje y practicantes. Oremos por los perseguidos de los últimos tiempos, porque ya no son los misioneros o evangelistas unicamente, ahora somos perseguidos todos por creer y amar a Dios, por ser diferentes ante los ojos de los radicales. Oremos por nuestra seguridad, integridad, paz y para que él Señor tome el control de las mentes que orquestan estos ataques para que no puedan preparar ningún atentado más con el propósito de destruir y hacer daño. Ya lo dice claramente la palabra del Señor, quien vino a destruir.“El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” (Juan 10:10)Ante el panorama desolador y triste alrededor del mundo, donde la maldad y la muerte se hace eco cada día, nosotros, los hijos de Dios, decimos lo que creemos y proclamamos la verdad:“Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”(Gálatas 5:14)Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,Laura Sánchez.Quien te ama no pone condiciones, tampoco lo hace el Señor. Quien te ama no espera nada de ti, Dios tampoco. Él no necesita el amor de nadie porque él, en sí mismo, es amor, Dios no necesita ser correspondido porque él es: El todo por la eternidad y los siglos de los siglos. ¿Qué necesitará entonces? Nada le hace falta, nada espera de nosotros y nuestra ayuda le es innecesaria pero………una cosa es necesitar y exigir y otra muy distinta anhelar y desear. Dios no exige pero si anhela una respuesta, una muestra de nuestro amor por él y esto es lo que llamamos alabanza y adoración. Nuestra forma de corresponder el amor de Dios es con gratitud, alabanza, obediencia, sacrificio y exaltación de su nombre, poderío y majestad.Cuando fuimos niños nuestros padres no esperaban de nosotros nada a cambio porque humanamente éramos incapaces de darles nada ni retribuir su atención y provisión, pero ellos si anhelaban de parte nuestra obediencia, sujeción, respeto, gratitud y posteriormente en nosotros surgía un sentimiento de admiración por nuestro padres. Igual es con el Señor. Él nos lo ha dado todo y no espera nada nuestro, sólo que desde el momento en que conocimos su amor y misericordia y empezamos a caminar con él, la gratitud, obediencia y temor de su nombre son nuestras principales demostraciones de amor a Dios. Porque si le amamos nuestra obediencia es proporcional al amor que decimos sentir por nuestro Padre.Cuando Jesús habla en este verso, lo hace respondiendo a uno de sus discípulos quién preguntaba de qué forma se manifestaría a ellos y no al mundo y el Señor respondió que la forma sería reconociendo al obediente y sujeto, porque ese sería el que verdaderamente ama al padre. Y en los siguientes versos, si leemos, Jesús habla de los que no aman a Dios y hace referencia a los desobedientes.Entonces la pregunta para hoy es: ¿Amas o no al Señor?Podemos decir mil veces, como Pedro, que amamos al Señor pero ¿y qué pasa si no obedecemos y hacemos nuestra voluntad? La palabra de Dios dice que el desobediente no ama al Señor.¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?(Lucas 6:46)Recordemos que pecar no es solamente robar y matar. Pecar es mentir, hablar mal de otros, juzgar, tener envidia, celos, idolatrar y amar el dinero, el juego, no perdonar. Reflexionemos y meditemos en nuestro comportamiento la última semana. ¿Hemos amado al Señor?Oremos: Señor, ayúdanos a ser coherentes con nuestra fe y a corresponder tu amor y fidelidad con nuestra obediencia. Ayúdanos a resistir las propuestas del mundo y de la carne y a revestirnos de Cristo para vencer la tentación y obedecer tu palabra. Ayúdanos a ser reflejo de lo que tú eres y a poner en práctica tu palabra. Ayúdanos a dejar de ser buenos lectores y aprendices y ayúdanos a dar el paso y actuar conforme a tu llamado y a tu ley.Danos sabiduría y discernimiento y ayúdanos a permanecer firmes ante tu promesa y que nuestro comportamiento alegre tu Espíritu y no le contristemos con desobediencia y rebeldía. Ayúdanos a guardar tu palabra y a ser obedientes, en el nombre de Jesucristo.Amén.Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,Laura Sánchez.Cuando vinieron los escribas y fariseos delante de Jesús a presentar a la mujer adultera y acusarla para apedrearla por su pecado, cómo dictaba la ley de Moisés, Jesús les invitó a reflexionar sobre su comportamiento y les hizo una pregunta que perdura hasta nuestros días y que hoy nos corresponde contestar a nosotros. ¿Estamos libres de pecado para lanzar una piedra de castigo y juicio contra otro?Reflexionemos:¿Por qué Jesús, siendo Hijo de Dios y con toda autoridad no condenó a esta mujer?¿Por qué el Señor Jesús tuvo clemencia de una adultera, cuando la ley prohibía el adulterio y consideraba la muerte como pago del pecado?¿Por qué los escribas fariseos se sentían justos acusándola y presentándola públicamente como una pecadora?Primero, debemos recordar que estos hombres se consideraban expertos en la ley, pero realmente ¿la cumplían? La respuesta de Jesús no fue la que esperaban y por el contrario sus palabras removieron la conciencia de todos estos hombres, quienes inmediatamente abandonaron el lugar reconociendo claramente que ninguno tenía derecho de lanzar una piedra contra la mujer adultera porque ninguno estaba limpio de pecado. ¡Todos eran pecadores!¡Cuidado! Porque sin pensarlo, muchas veces actuamos como los fariseos y los escribas, creyéndonos eruditos de la fe y expertos en la palabra porque la leemos y nos sabemos algunos versículos de memoria. ¿Es esto suficiente para ser perfectos y estar libres de pecado? No! porque ninguno de los hombres es perfecto y justo. La Biblia dice lo siguiente:“Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga bien y nunca peque”.Eclesiastés 7:20¿Creías que eras bueno?¿Creías que eras justo? Dios dice que ciertamente no existe en la tierra un hombre que haga bien y NUNCA peque. Es decir que ni tú ni yo, somos tan buenos como creemos. Quizás somos menos malos que otros y menos injustos por la misericordia de Dios. Pero tú y yo somos pecadores, por eso Jesús vino, para salvarnos y redimirnos. Sin la sangre de Jesús seguiríamos estando en pecado y apartados de la gracia de Dios, pero por su sacrificio en la cruz hemos sido limpios de toda mancha y justificados por la fe.Por eso hoy, esta pregunta nos recuerda que ninguno de nosotros tiene derecho de levantar la mano para lanzar piedras contra los demás. Pero no es necesario agredir físicamente a otro; basta con abrir nuestros labios para juzgar o señalar con nuestro corazón el error de otro.¿Cuántas veces hemos escuchado a hermanos señalando el pecado de otros hermanos?¿Cuántas veces nosotros mismos hemos levantado el dedo para juzgar y criticar a nuestra familia, a nuestra pareja, a nuestros amigos?¿Cuántas veces hemos sentido satisfacción porque no somos como los demás, que pecan sin parar?¿Cuántas veces hemos juzgado a otros con nuestra mirada y la expresión de nuestro rostro?No seamos escribas ni fariseos. Seamos imitadores de Cristo, que no juzgó ni condenó a la mujer adultera sino que la perdonó.Detente un momento y reconoce delante de Dios las veces en las que te has comportado como un escriba y has señalado el error de otro, olvidando que no eres perfecto ni justo. Que esta semana tu propósito sea perdonar y amar como Cristo perdonó y amó a la mujer adultera sin condena ni prejuicios.Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,Laura Sánchez.Muy duro pero cierto. El Señor nos reprende y corrige, nos instruye y advierte porque nos ama y hoy nos recuerda el peligro que hay en el juzgar a otros; pues con esta actitud se arrastra una autocondena, porque quien juzga hace lo mismo.Son palabras duras pero muy claras y para dejar aun más claro el peligro que se corre al juzgar a los demás, el primer renglón de este versículo dice, a quien tal hace, que su comportamiento es INEXCUSABLE. Esto quiere decir que no hay excusa para el que actúa de esta manera. Es un comportamiento inadmisible, indisculpable, injustificable, imperdonable. Estas palabras son sinónimos de Inexcusable y al leerlas comprendemos la magnitud de este pecado delante de Dios. Es algo que abomina el Señor, entonces ¿por qué lo hacemos?La Biblia que es su palabra y su voz, nos dice que es una actitud, un pecado “inexcusable” pero si reemplazamos esta palabra por un sinónimo como “imperdonable”, el significado adquiere un tono más severo y casi que incoherente con el amor de Dios. Él nos perdonó de toda culpa y condenación en Jesucristo. Él nos limpió de toda mancha y borró nuestras faltas. Él nos ama, sí, pero él es justo y en su infinita justicia quiere que seamos rectos, santos, limpios. Eso quiere decir que así como nos ama también nos corrige.En su justicia y amor él no puede tolerar que hablemos mal de los demás, que señalemos con nuestro dedo lo que otros hacen que nos parece reprobable sin meditar en nuestro comportamiento, quizá igual o peor. Dios quiere corregirnos y cambiarnos. Jesús también lo dijo, lo encontramos en Mateo 7:3.¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no miras la viga que está en tu propio ojo?A Dios le agrada que ayudemos a los demás, que nos amemos unos a otros, que nos hagamos bien mutuamente y una forma de hacerlo es no opinar injustamente respecto a otro, no añadir nuestro punto de vista frente al comportamiento de los demás. Hoy es la oportunidad de meditar en nuestras actitudes y discernir cada pensamiento y palabra, antes de hablar de otros.¿Condenamos y nos autocondenamos? No lo hagamos más. Arrepintámonos y meditemos nuestras palabras antes de hablar.No sirve de nada ir a la Iglesia y alabar a Dios pero seguir señalando y juzgando a los demás. No sigamos actuando de la manera que ofende y entristece al Señor. Esforcémonos en amar y en vez de criticar, señalar y juzgar el comportamiento o personalidad de otros, oremos por ellos, amémosles y seremos libres de condena porque el amor, cubrirá multitud de pecados.Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes. Laura Sánchez.Compartiendo la palabra de Dios



agosto 19, 2010 a 4:54 pm (Historia de México, Uncategorized) Tags: Arquidiócesis de Guadalajara, Cardenal Juan Sandoval Íñiguez, Pederastia clerical  Por Laura Campos JiménezEl pasado 17 de marzo, durante la presentación del libro “El verdadero rostro del cardenal”, el arzobispo Juan Sandoval Iñiguez reconoció que al interior de la Arquidiócesis de Guadalajara se han presentado casos de pederastia sacerdotal, aunque, matizó, “sólo han sido cinco o seis en nueve años los implicados entre más de mil sacerdotes en funciones, además de que ya se les castigó en el seno de la Iglesia católica”.[1]El cardenal Sandoval, ante dichas revelaciones, refirió que “el porcentaje [de abusos sexuales del clero] es bajo”, y pidió a sus fieles que los casos de acoso de parte de sacerdotes hacia menores deben ser denunciados ante las oficinas del arzobispado para investigarlos, en lugar de acudir a la autoridad civil.Sandoval: protector de pederastasEl arzobispo tapatío -cabe recordarlo- en lugar de reprobar los escándalos de abuso sexual en los que se han visto involucrados diversos clérigos de la Iglesia católica, ha considerado que se debe comprender y perdonar a los curas que incurrieron en esa falta, “puesto que el hombre es débil y está expuesto a fallar”.[2]Al tocar el tema de los abusos sexuales del clero, el purpurado omite hablar sobre la reparación del daño perpetrado a las víctimas y la necesaria acción de la justicia; en cambio, invita a sus feligreses a entender “que los ministros de la Iglesia son seres humanos que en determinado momento de su vida pueden dar la espalda a Dios y fallar […] pero deben ser comprendidos”.[4] Recuerda que en Guadalajara “hay un centro de atención que atiende a los sacerdotes que tienen problemas, de estos y de otros, para rehabilitarlos”.[5]El “centro de atención” al que el prelado hace referencia, es en realidad una clínica para rehabilitar sacerdotes pederastas y atender sus adicciones, conocido como “Casa Alberione”. En este lugar –de acuerdo a la periodista Sanjuana Martínez– se hospedan durante tres o seis meses presbíteros de más de dieciséis países. El cardenal suele acudir con regularidad. Celebra misas y supervisa el funcionamiento ‘terapéutico’ del lugar:La Casa Alberione es un búnker cercado […] Dirigida por el purpurado, se trata de una clínica para sacerdotes pederastas denominada “Centro de Adicciones […] El refugio para los curas con “problemas de conducta”, que está ubicado en la calle Pemex número 3987 de la colonia Vista Hermosa, cuenta con instalaciones de cinco estrellas y personal especializado.[6]Sandoval, en una carta pastoral de 2002 titulada “Escándalos en la Iglesia”, encomia y justifica la existencia de la “Casa Alberione”:En esta Iglesia de Guadalajara, a los sacerdotes que caen en una situación de pecado y de escándalo, en esta o en otra los campos de la espiritualidad, la medicina y la psicología, en una casa fundada aquí para ayudar a sacerdotes que padezcan depresión o cansancio y aquellos que caigan en conductas indebidas”,[7]¿Cuántos sacerdotes pederastas habrán pasado por la clínica dirigida por el cardenal Sandoval Íñiguez? No es posible saberlo. Los curas que pasan por la Casa Alberione, al ser dados de alta por el arzobispado, vuelven a ser colocados en otras capillas, en otros estados o países, cuantas veces sea necesario, todo para salvar el buen nombre de la Iglesia católica y para evadir la acción de la justicia.El caso del sacerdote Heladio ÁvilaEn la presentación del libro “El verdadero rostro del cardenal”, el tema de la pederastia clerical salió a relucir cuando el arzobispo tapatío declaró que “cuando se le comprueba a algún sacerdote que comete esa falta (pederastia), aquí en la Arquidiócesis se le suspende. Es un castigo mucho muy grande, porque ya no puede ejercer el ministerio…”.[8] Esta advertencia, contrario a la anterior aseveración, es falsa y forma parte del característico doble discurso de Sandoval: en la arquidiócesis de Guadalajara se mantiene en activo a sacerdotes pederastas, a quienes se protege -en una acción de complicidad- de la acción de la justicia.Cura Heladio Ávila AvelarUno de los casos más conocidos, es el del sacerdote Heladio Ávila Avelar, vicario en la parroquia “La transfiguración del Señor”, perteneciente a la arquidiócesis de Guadalajara, quien fue sentenciado por el delito de violación en agravio de tres niños, de ocho, nueve y diez años de edad, respectivamente, en julio de 1996.[9]El expediente del caso relata con detalle los abusos de Ávila: “…los menores de edad fueron invitados por el sacerdote a tomar clases de piano y una vez en la casa parroquial, Ávila jalaba a alguno de ellos hacia una de las habitaciones, donde llevaba a cabo el atentado sexual en su contra.”.[10]El párroco ofrecía fruta y dulces a los niños a cambio de lo que les hacía, con el fin de que “no dijeran nada”. Sin embargo, sus familiares se dieron cuenta de lo que estaba sucediendo cuando uno de los menores habló y los padres se entrevistaron con el acusado. El sacerdote aceptó ante los padres de las víctimas haber abusado sexualmente de los niños, arguyendo que “los menores se lo pidieron”,[11] y amenazó que si lo denunciaban mandaría a matar a los niños o cuando menos los iba a desaparecer. Entonces uno de los padres decidió llamar a la policía para detenerlo.[12]El cura Ávila, al ser aprehendido, reconoció los hechos ante el Ministerio Público, mientras que los padres de los menores adviriteron a esa instancia judicial que “no eran las únicas víctimas del delito, sino que hay más, cuyos padres no acudieron a denunciar”.[13]En su declaración ministerial, el sacerdote Heladio Ávila confesó que anteriormente había realizado ataques similares en agravio de niños “en otras poblaciones”, donde “estuvo asignado, pero nunca antes había tenido problemas”.[14] Estas afirmaciones quedaron asentadas en el expediente 16862/96 del juzgado undécimo de lo criminal.[15]En su defensa, la arquidiócesis de Guadalajara adujo que el cura Ávila estaba mal de sus facultades mentales. Esta argucia, refiere Carlos Fazio, es “el socorrido recurso de declarar ‘enfermo’ a un violador, o inimputable, es decir, una persona que no tiene capacidad de un querer o entender”.[16]El sacerdote en comento fue sentenciado a 15 años, cuatro meses de cárcel, siendo suspendido de sus funciones eclesiásticas.[17] No obstante, Heladio Ávila sólo purgó tres años en prisión. El 13 de agosto de 1999 salió de la cárcel de Puente Grande, en Jalisco.[18] La periodista Sanjuana Martínez refiere que dicha libertad fue concedida “gracias a la intervención de sus superiores eclesiásticos”,[19] quienes le enviaron de nuevo a la “Casa Alberione”.Al salir del penal, el Cardenal Sandoval Íñiguez ya esperaba al sacerdote, a quien restituyó de inmediato al frente de una nueva parroquia. A partir del año 2000, Ávila Avelar prosiguió celebrando misas y confesiones bajo la protección del arzobispo tapatío. En el Directorio Eclesiástico de la Arquidiócesis de Guadalajara del año 2006, aparecía como clérigo en funciones de una parroquia de Tlaquepaque, en Jalisco.Cuando un reportero entrevistó al cura Ávila, tiempo después de los hechos delictivos, y le preguntó si había estado mal de sus facultades mentales cuando abusó de los menores, éste respondió: “No, no fue cierto. Fui conciente. Sé que mi conducta no fue buena. Mi conducta hace daño…”.[20] El cardenal Sandoval nunca ha denunciado a ningún cura pederasta. Si el sacerdote Heladio Ávila fue procesado penalmente, no lo fue por la intervención del arzobispo tapatío, quien conocía de su tendencia paidófila, sino porque los padres de las víctimas acudieron a las instancias judiciales en lugar de los tribunales eclesiásticos. Si el arzobispado de Guadalajara conocía de los abusos sexuales del citado clérigo, como hasta aquí se ha documentado, es entonces cómplice de las agresiones perpetradas a los menores, por haber tolerado a este religioso al esconderlo y cambiarlo de parroquia.En el caso de los seis sacerdotes pederastas, el cardenal Sandoval está en la obligación de denunciarlos ante la autoridad civil, porque de lo contrario incurriría en el delito de encubrimiento.La ropa sucia se lava en casaEl 10 de abril de 2002, el arzobispo de Jalapa, Sergio Obeso, en el contexto de la la LXXIII Asamblea de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), pronunciaría una frase que daría la vuelta al mundo. Interrogado sobre la posibilidad de que la Iglesia católica mexicana hablara de los casos de abusos sexuales del clero de manera pública, expresó: “La ropa sucia se lava en casa”.[21]El obispo Renato Ascencio, de Ciudad Juárez, aceptó abiertamente que los casos de pederastia cometidos por sacerdotes y religiosos son juzgados por las autoridades eclesiásticas en sus tribunales y bajo sus propias “penas”: “No nos corresponde estar entregando a nuestros hijos a la autoridad civil; nos toca juzgarlos según nuestras leyes”.[22] Explicó que “así como un padre no entrega a la justicia civil a un hijo que ha cometido un delito, los obispos no tienen la obligación de entregar a las autoridades a los sacerdotes infractores”. [23]El arzobispo Luis Morales, de San Luis Potosí, reiteró que “no corresponde” a los jerarcas católicos denunciar a los sacerdotes pederastas. Las aseveraciones de los prelados fueron interpretadas por algunos especialistas como la reivindicación –por parte de los obispos–, de un “fuero especial” eclesiástico para encubrir delincuentes.[24]Conclusiones¿Por qué el cardenal no acepta ninguno de los cientos de casos de pederastia clerical? La periodista Sanjuana Martínez explica con precisión esta interrogante:Cuando el cardenal reconozca el primer caso de uno de sus sacerdotes y lo denuncie a las autoridades policiacas tendrá que empezar a pagar la reparación del daño a las víctimas que claman justicia y verdad, algo que no está dispuesto a hacer. La Iglesia de Estados Unidos ha desembolsado más de dos mil millones de dólares en compensaciones a las más de cien mil víctimas de cinco mil sacerdotes. La Iglesia católica de México ni un solo centavo.[25] Estas acciones, sin duda alguna, nos revelan el “verdadero rostro del cardenal”.[1] Milenio, 18 de marzo de 2010.[2] El Universal, 17 de abril de 2002, p. 16ª.[3] Ídem[4] Ídem[5] Ídem[6] Jorge Zepeda Patterson et. al., Los intocables, Planeta, México, 2009, pp. 14-15.[7] Ídem,  p. 48.[8] http://elrespetable.com/item-lamenta-pederastia-pide-ver-a-buenos-sacerdotes[9] El Occidental, 11 de julio de 1996, p. 14ª.[10] Siglo 21, 12 de julio de 1996, p. 21.[11] Ídem[12] El Occidental, 12 de julio de 1996, p. 14ª.[13] Siglo 21, 12 de julio de 1996, p. 21.[14] Ídem[15] Ídem[16] Carlos Fazio, En el nombre del Padre. Depredadores sexuales en la Iglesia, Océano, México, 2004, p. 241.[17] Cambio, n. 45, 21 al 27 de abril de 2002, p. 14.[18] Ídem[19] Sanjuana Martínez, Prueba de fe. La red de cardenales y obispos en la pederastia clerical, Planeta, México, 2007, p. 53.[20] Carlos Fazio, op. cit., p. 242.[21] El Universal, 11 de abril de 2002.[22] La Jornada, 13 de abril de 2002.[23] Ídem[24] Fazio, op. cit., p. 245.[25] Zepeda, op. cit., p. 49. Página de inicio 11 comentarios Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.





#Contact US #Terms of Use #Privacy Policy #Earnings Disclaimer